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domingo, 13 de junio de 2010

Liga logra victoria en casa

Es un estadio con capacidad para 55.104 personas, con una pantalla gigante y una organización regularmente buena. Allí, en la cancha, se encuentran calentando los 11 jugadores de Liga. De repente, se escuchan siseos por parte de la hinchada -muerte blanca- en contra del equipo visitante, Universidad Católica, que ingresa a la cancha.

Con una bandera blanca (liga), una gorra roja y unos pequeños zapatos azules, José Antonio Aguilar, un niño de cinco años, entra apresurado con su padre de la mano. A siete minutos para que comience el partido, llegan en grupo los seguidores de la U. Católica. En seguida, los de la hinchada contraria reaccionan y con cantos tratan de opacar la presencia de los celestes.

Por su parte, Mario Ponce, abre el periódico y explica en voz alta las posibilidades de que su equipo, U. Católica, pueda ganar puntos en el partido. “Desde que cambiaron al entrenador, los jugadores se sienten más seguros. Cada día, el equipo juega mejor y lo importante es que la Católica está sacando buenos jugadores”, asegura Ponce.

Los jugadores de ambos equipos se ubican en la cancha, el árbitro mira el reloj y señala que comienza el partido. El estadio no está lleno, pero las voces aún así se pueden escuchar, a lo lejos se puede ver una pancarta colgada al sur de la malla “Traigan vino, copas sobran”.

Los albos buscan llegar al arco de Mora, cada ataque ofensivo provoca en su hinchada una serie de emociones. Han pasado 10 minutos y Christian Lara desde el borde derecho del área celeste anota el primer gol.

Carlos Espínola, jugador de liga, se levanta y aplaude el gol con gran alegría desde Palco, acompañado por su esposa e hijos. El partido anterior (contra el Cuenca) fue sancionado, por ésta razón, acompaña a su equipo desde el público. “Es más sufrido ver el partido desde afuera, pues ves lo que puede pasar y no puedes hacer nada. Pero hay buenos jugadores que pueden sacar adelante el partido que proponemos hoy”, agrega Espínola.

Sin embargo, el equipo celeste genera acciones ofensivas que van llegando al arco de Domínguez. Con un cabezazo, Omar Guerra, logra empatar el partido. Los seguidores de la U. Católica festejan el gol con gran entusiasmo. Martín Holguín, canta a su equipo mientras escucha en su pequeña radio gris los comentarios sobre el gol del empate. “Con este punto de visitantes podemos ganar mucho en la tabla de posiciones”, afirma el hincha celeste.

Llega el fin de los primeros 45 minutos. José Antonio Aguilar juega con la bandera de su equipo, “Yo te daré, te daré liga hermosa, te daré una cosa…” el canta mientras que su padre, Marco, discute con los demás hinchas sobre los cambios que debería considerar Gonzalo Sandoval, sustituto de Eduardo Bauza por suspensión.

Los jugadores están nuevamente en la cancha, un poco inquietos, piden al árbitro que comience los últimos 45 minutos. El equipo visitante está acorralado por los dueños de casa, según Pablo Quiñones. “Liga está jugando mejor, solo nos falta el gol y podremos asegurar los tres puntos que necesitamos para seguir en la lucha del campeonato”, dice Quiñones.

Los celestes tratan de llegar al arco de Domínguez, a punto de adelantarse al marcador con un remate en el horizontal, casi sorprenden al arquero de liga. “Es increíble cómo se está salvando liga, nos merecemos ese gol”, expresa Holguín.

Después de pocos minutos liga está atacando persistentemente el arco contrario. Juan Manuel Salgueiro remata, pero Mora alcanza a tapar, sin embargo, descuida el balón y Franklin Salas aprovecha el error y marca el gol que le da la victoria a liga.

Nuevamente Espínola se levanta para festejar a su equipo. La hinchada alba no deja de cantar y aplaudir el desempeño de su equipo, mientras que los celestes permanecen callados, “Es un gol con suerte, Católica estaba jugando bien”, afirma Ponce. El árbitro mira el reloj y da por terminado el partido.

Deportivo Quito

Es una tarde nublada, con lluvia al norte de Quito. A las canchas de Carcelén llegan los jugadores del Deportivo Quito, cada uno en su carro. Son las 3:30 de la tarde del jueves, los jugadores se alistan en los camerinos, periodistas de diferentes medios esperan afuera para entrevistarlos.

La cancha está lista, el técnico Insúa está preparado para comenzar con el entrenamiento que durará dos horas. Daniel Solano lleva cuatro años en el equipo, mientras arregla sus zapatos, cuenta que el Quito está mejorando y que están corrigiendo errores para optimizar su juego.

En el centro de la cancha se encuentran los jugadores, el entrenador los divide, con chalecos amarillos están los jugadores que participaron en el partido del día anterior, con chalecos verdes están los demás jugadores. “El equipo ya se ha recuperado, nuevamente estamos en un buen nivel físico y técnico”, asegura Insúa.

Pedro Pablo Velasco, jugador juvenil, de 18 años practica con mucho entusiasmo. “Debemos hacer buenos partidos, jugar bien de visitantes y de locales. Por mi parte, quiero hacer bien las cosas siempre”, afirma Velasco.

Desde el graderío, las familias de los jugadores y algunos periodistas, observan el partido con mucha atención. Muchas de las jugadas deben ser bien planificadas, según Francisco Yepez, ex jugador del deportivo quito.

Por su parte, Jaime Molina, coordinador de logística del equipo, abre el periódico y explica en voz alta las posibilidades de que el equipo pueda ganar puntos en el partido contra el independiente. “Desde que están con este entrenador, los jugadores se sienten más seguros. Cada día, el equipo juega mejor y lo importante es que el deportivo quito está sacando buenos jugadores”, asegura Molina.

Básquet: La ESPE logra victoria ante la UTE

La Universidad Tecnológica Equinoccial (UTE) y la Escuela Politécnica del Ejército (ESPE) jugaron un partido de básquet que definió el equipo finalista que jugará con el puntero Mavort. El Coliseo Julio César Hidalgo fue el centro de juego para la Liga Nacional de Básquet Femenino.

A las 5:30 de la tarde del sábado las jugadoras se alistaban en el lugar de juego. Con movimientos ágiles, pases cortos y jugadas estratégicas las jugadoras de la ESPE (de rojo), toman el control de la cancha. Con rostros preocupados se encuentran las jugadoras del equipo contrario.

El resultado en el primer cuarto del partido está a favor de las rojas, 27 a 22 puntos. En el tiempo de descanso los entrenadores de cada equipo dan órdenes a las jugadoras, en el extremo izquierdo esta Paúl Beltrán de la UTE, quien anima a su equipo asegurando que pueden empatar el cotejo. Por su lado, Patricio Ponce de la ESPE, habla con las chicas sobre una estrategia de anotar 3 puntos en cada jugada.

Los jueces del partido miran el reloj, como apresurados llaman por el micrófono a las jugadoras, quienes con mucha energía regresan a la cancha. El público animaba al equipo de la UTE, sin embargo, las rojas no se dejaban intimidar por los abucheos, marcaron cada pase y coordinaron la estrategia dada por su entrenador.

Han pasado ocho minutos y la ESPE continua venciendo a la UTE 53 a 41 puntos. En seguida comienza el segundo entretiempo, las jugadoras se reúnen en el rectángulo amarillo. Jessie Covington, jugadora extranjera estadounidense, es la figura que se destaca en la ESPE.

Con botellas llenas de agua entran las jugadoras de la UTE, con sus rostros cansados y mojados, pero con sus palmas aplauden animando al público. Los minutos transcurren y el partido crece en emoción, en el tercer tiempo se genera una jugada controversial, el público gritaba su desacuerdo en contra del árbitro. Se acaba el tiempo con las rojas superando 79 a 65 puntos a la UTE.

En los últimos minutos se puede sentir la presión del partido, mediante claves se comunican las jugadoras de ambos equipos. Leida Macías es aplaudida por el público por armar jugadas estratégicas que ayudan a ganar a la ESPE 103 a 91 puntos a la UTE. Con risas y palmadas festejan las rojas, quienes aseguran ir con toda la energía a su próximo partido.

Jugos del mercado

Hay varios puestos de venta de jugos, la mayoría en el patio de comidas. Cada Batido está entre un dólar y un dólar cincuenta.

“Los jugos compuestos son los que más se venden, no sé de dónde viene el borojo, creo que del oriente” Etelvina, vendedora del mercado Iñaquito desde hace 25 años.

“Señora, deme uno de Naranjilla, alfalfa, huevo y borojo” Carlos Albán cree que el borojo es muy efectivo, pues tiene muchas vitaminas y él lo toma antes de hacer deporte. “Al principio el color te engaña, tiene un sabor concentrado a borojo y huevo, no esta tan mal, los resultados son los que importan”

“Es bueno para purificar la sangre, para la anemia, para la osteoporosis, para los huesos, para el cerebro; es afrodisiaco. Alba Pérez, llevo 30 años trabajando en este lugar”

Trabaja 3 años en el mercado santa clara, el jugo más famoso es el de borojo, para hígado, riñones cerebro, se mezcla con alfalfa. Viene de la india pero lo cultivan en Colombia y de ahí lo traen para ecuador. Y ahora ya están cultivando en el oriente. Alexandra borquez “vendo jugos normales que la gente pueda consumir”.

Pony malta con huevo alfalfa, sirve para la anemia. Desde años, 14 años trabajando en esto. Mi abuela me dejo este puesto. Los domingos vende de 50 a 80 jugos.

“Venimos siempre a desayudar al mercado, es mas nutritivo. El lugar no está bien organizado, se mezclan los olores de las comidas, y eso me afecta a la hora de comprar mi jugo y degustarlo. Generalmente escojo el jugo por las vitaminas y las ventajas q trae y luego me fijo en el sabor.” Alejandro Guevara

Aguas medicinales, entre las más famosas esta: Horchata, sábila, para inflamaciones, infecciones de la próstata. Lo que más ayuda es la sábila mezclada con aguas para el corazón. Extractos de alfalfa y ortiga son los jugos más complejos para hacer. Si se vende y los precios son buenos, van desde 0,20 centavos hasta 1,25 dolares.

martes, 18 de mayo de 2010

Una vida con patines

Desde que tengo memoria el patinaje fue mi vida. Cuando estaba en tercer grado, mi mamá me pregunto si quería seguir alguna actividad en las tardes, así me distraería. Ella sugirió ballet. Una mañana, mientras estábamos de paseo en el Centro Comercial Iñaquito, algo nos llamo la atención, una pista de patinaje. Mis ojos se abrieron sorprendidos de mirar la cantidad de niños que salían de aquel lugar.

Mi madre tomo mi mano y enseguida nos dirigimos a observar una serie de movimientos fantásticos. Quedamos fascinadas del patinaje, parecía un deporte tan vivo, tan lleno de pasión. Mi madre tomo una hoja de inscripciones y sin dudarlo le dije que yo quería aprender este deporte.

Ahí comenzó todo, una semana después yo me encontraba a la entrada de aquella pista. El lugar era perfecto, aunque se sentía un poco de frío. De pronto, escucho a mi profesora decir: “María Gracia Izquierdo, ¿Dónde estás?”, con un poco de vergüenza alce mi mano diciendo: “aquí profesora”. Los niños que estaban ahí me miraban de pies a cabeza, por un momento sentí que tenía algo pegado o que mi ropa no era la adecuada. Al instante vino Cecilia, mi profesora, con una sonrisa larga y amable me explicó cómo debía colocarme la vestimenta.

Unos patines blancos y cómodos, rellenos de algodón, así eran mis primeros patines, los cuales la Tía Tere me los obsequió. Patinar, era como estar en un lugar donde todo se trataba de mí, de sacar esa pasión dentro de mí y sentirme libre. La libertad que sentía dentro de esa pista me daba la fuerza para practicar cada vuelta…….

Mi familia comenzó a interesarse en mi nueva actividad, veían que mi desempeño en el colegio había mejorado. Mi padre parecía estar muy contento pues cada martes a las cuatro de la tarde, salía de su oficina para ir a verme patinar. Se sentaba siempre en el mismo lugar y cada cierto tiempo se levantaba y aplaudía contento de ver como lograba hacer mis vueltas.

Poco a poco, el patinaje se convirtió en mi vida. Era mi forma de expresarme, aprendí que podía desahogarme y sentirme contenta mientras me deslizaba en el hielo. Lo único que estaba en mi mente, era aprender más y así poder participar en la competencia de niños. Cecilia decía que para lograr entrar al campeonato debíamos practicar mucho y encontrar nuestro estilo. Yo aún no encontraba un estilo que me distinga, pero mi madre me ayudó. Ella dijo que la pasión que estaba en mi me daba una gracia única, que reflejaba al público la belleza pura de este deporte.

Así que ese fue mi estilo, la gracia y la pasión. Demostrar libertad al patinar y encantar al público con cada movimiento, cautivar su atención. Los días pasaron y mi profesora me dijo que yo iría al campeonato. Mi corazón ardió como nunca antes, estaba lista para esto. Ahora me encuentro en mi lugar ideal, en la pista de hielo, en donde descubro cada día que esto es mi vida. Me estoy preparando para competir, no sé si voy a ganar, pero estoy segura que voy a llegar hasta donde mis patines me lo permitan, porque esto es lo que me gusta, esto es mi vida.

domingo, 16 de mayo de 2010

“Dos veces intentó quitarse la vida, un arma afilada fue su cómplice”

Carmen Chávez, se encuentra sentada en una cama de Solca (Sociedad de Lucha Contra el Cáncer del Ecuador), con su bata blanca, sus pies descalzos y sus ojos que se queman en un rojo intenso por el dolor. Comparte el cuarto con dos chicas más, Adriana y Paola, ambas están internadas desde hace ya cuatro meses.

Un televisor Sony de color negro es el objeto que atrapa las miradas de las tres chicas. Carmen fue diagnosticada con un tumor sólido hematológico, también llamado Linfoma, hace un año. Los doctores, altos y barbudos, salvaron su vida en una operación que duro más de ocho horas, en donde le colocaron un imán que está conectado a su corazón.

El lugar favorito de Carmen es el cuarto de juegos, le chispean los ojos de la felicidad cuando mira las caricaturas de personajes de Disney alojados en la pared. Tres mesas redondas, un coche de color azul con una rueda rota, un reloj rosado sin manija, y un letrero que dice: “Por favor: dejar el material en su lugar. Gracias”, hacen de este cuarto un lugar acogedor para ella.

Después de una hora intensa de juego y lectura, sus manos y pies están cansados y está lista para volver a su cuarto. La angustia y el miedo la comienzan a invadir, al ver que las enfermeras miran asombradas los resultados de sus últimos exámenes. Levanta sus sabanas, se acuesta en la cama y cierra sus ojos para tranquilizar sus nervios.

Recuerda el día en que se enteró que tenía un tumor, sus emociones estallaron y deseo con todo su corazón la muerte. “Es una mierda esta vida, solo hay dolor y malas noticias”. Su mente comenzó a construir un muro que la alejaba de las personas. Carmen se convirtió en una sombra de depresión. Dos veces intentó quitarse la vida, un arma afilada fue su cómplice.

Adriana tiene diecisiete años, lleva un pañuelo violeta con perlitas en la cabeza. Una chica de sonrisa carismática, sin miedo a lo que le depara. Carmen mira cuando Adriana abre una gran caja roja y saca sus medicamentos, son muchos y para diferentes funciones.

Ambas han aprendido a comprenderse, siempre hay una que le da ánimos a la otra. No se dejan caer, el tratamiento es largo y duro, se necesita de mucho valor y coraje para estar en medio de esas tristes cuatro paredes.

Jaqueline Días, una enfermera alta y delgada, entra al cuarto. Coloca sobre la mano pequeña e hinchada de Carmen dos pastillas. “Tómatelas” le dice mientras que le entrega un vaso de agua. Carmen extiende su mano, mete las pastillas en su boca y con un gran sorbo las traga. Levanta la quijada y mira hacia arriba. “Dios ayúdame”.

Amador Román, La vida en un pie

Con las uñas llenas de polvo y manos secas, Amador Román se retira del cuarto número 27. Se sienta en un sillón del pasillo, saca su libro, “El Escarabajo de Oro” del famoso autor Edgar Allan Poe y entre risas lo lee en voz alta.
Amador se encuentra en el Hospital dermatológico Gonzalo González desde hace 13 años, una úlcera en su pie fue la gota que derramó el vaso. Don Amador, como le dice su compañero de cuarto Augusto Jiménez, nació en chaguarpamba, provincia de Loja. En su ciudad le dijeron que debido a su úlcera tenían que cortarle el pie, pero su sobrino Ignacio lo llevó hasta el Leprocomio y desde ahí, la comunidad de Hansen se ha convertido en su hogar.
En una pared de la primera brigada, un corazón grande que dice: “La caridad de Jesús crucificado nos premia”, llama la atención de Amador, quien se queda observándolo como si lo mirara por primera vez.
Una señora vestida de túnicas blancas, sale de una puerta de madera que cuelga un letrero, que dice: “enfermería”, alza su mano y lo saluda. “Hace rato que no lo veo por aquí, Don Amador”.
Con pasos pequeños y varias pausas al caminar, Amador pasa a lado del Salón de Juegos, el cual se encuentra cerrado con candado. Se aproxima hasta la puerta vieja y descuidada de tablón y con esfuerzo logra apreciar que el salón está vacío, las mesas están desordenadas y la televisión está escondida en una esquina que apenas recibe la luz del sol.
Desde lejos logra observar que su compañero Augusto transporta por los pasillos alfalfa, se ríe y recuerda cuando juntos cultivaron las hojas dentadas y de flores amarillas. Apresura su paso para encontrarse con su amigo, la felicidad que tiene de ver la planta es mayor al dolor que siente cada vez que asienta el pie izquierdo al piso de madera.
Se sientan juntos en un sillón gris, los ojos de Amador no se apartan ni por un instante de la alfalfa. Augusto se levanta y sigue por el pasillo que lo lleva al comedor. Amador se acomoda rápidamente y arrima su cabeza, saca del asiento unas imágenes y las abraza, como queriendo detener el tiempo.
Sus ojos se llenan de lágrimas al mirar las fotos de su familia, lágrimas que a su vez caen por sus mejillas. Ximena, una morena de ojos claros, con una sonrisa grande, es la mujer que roba los suspiros de Amador. “Aunque la fotografía es vieja, no llega a opacar la dulzura y ternura de su cara, de mi hermosa Ximena” los ojos le brillan cuando habla de ella y sus manos esclavas de la lepra tiemblan.
Amador guarda las fotografías en un libro de pasta amarilla, “Es hora de mis pastillas”, se levanta, ingresa a su cuarto y con gran ímpetu avienta la puerta para que ésta quede cerrada completamente.

ENTREVISTA:
Augusto Jiménez, amigo y compañero de cuarto de Amador Román. Se encuentra en el Hospital Dermatológico Gonzalo González, desde el año 1979. Sufre de nódulos en la piel también llamados lepromas.
¿Qué lo trajo hasta este hospital?
Rubén, mi hermano comenzó con manchas hiperestésicas en su cuerpo, entonces él y su familia vinieron hace 30 años a vivir en las “casitas”, les dicen así porque son muy pequeñas (risas). Y cuando empezó mi problema, me aparecieron grandes nódulos en la piel, mi hermano me dijo que venga para este Hospital, así que deje mi tierra en Manabí y vine acá a que me curen.
¿Cómo es un día en la comunidad Hansen?
No hay nada que hacer, muchos de los que están aquí trabajan para no aburrirse, pero en mi condición no puedo trabajar. Un día aquí es largo, pasa lento el tiempo, lo único que puedo hacer es leer, pero ya me canso de leer lo mismo. Hay veces que voy a la “casita” donde vive Rubén y su familia, pero no me siento a gusto.
¿Algo bueno de este lugar?
La atención que nos dan los doctores y los compañeros, la oportunidad de sembrar nuestros propios alimentos y conocer a otras personas con el mismo problema, ellos te entienden. Por lo menos puedo verle a mi hermano, y estar en contacto con él y mis sobrinos.
¿Algo malo?
Estar lejos de mi familia, sobre todo de mis hijos. La comida de aquí es poca (risas). La soledad, sentirme cada vez más viejo. La atención de las enfermeras no es buena, no nos limpian el cuarto todos los días como dicen, a veces pasa una semana para que limpien y nos den vendas nuevas.

viernes, 14 de mayo de 2010

EL HIP HOP ES PARA MÍ

Mi historia es muy larga, desde los siete años conocí la calle y así me aventuré. Mi madre quiso controlarme pero ya era demasiado tarde porque mi carácter se había formado como un chico rebelde. Soy José Luis, tengo 21 años, y vivo con dos hermanos.

Intenté estudiar, estuve en escuela nocturna por cinco años y en sexto grado me ayudo el INFA para entrar en una escuela por la mañana, al comienzo no quería estudiar. Yo iba a la calle, estaba en mi casa, tenía problemas con mi actitud, era buen estudiante pero tenía mala conducta.

En primer curso comencé con problemas de alcohol, en tercer curso empecé a consumir drogas. Luego me metí en pandillas, pase seis años en la calle con problemas de drogadicción, perdido totalmente. Al principio pensé que tenía salida que no era tan grave mi situación, pero pasaban los días y me encontraba más sumergido en ese mundo.

Un día me permití ver al mundo desde otra perspectiva, y eso me ayudó. Gracias a una persona en especial estoy con vida y si no fuera por él yo ya estaría muerto.

Mi relación con mis padres fue pésima porque siempre estuvimos peleando, nunca estuvimos de acuerdo en nada, y ellos me ocultaban muchas cosas sobre mi vida. Hace poco, mi madre me confesó que mi “padre” no es mi verdadero padre, eso fue un golpe duro para mí.

Mi madre fue prostituta por dos años, siempre se portó distante conmigo, como si yo no le importara.

¿Amigos? Realmente yo no considero a nadie mi amigo, yo soy amistoso y sí me gusta tener gente a mí alrededor, pero yo me limito a respetarlos. Solo tengo a una persona especial, y solo a él le he ofrecido mi amistad.

Lo que más me gusta hacer es escribir versos, rapear, hacer break dance. La música es la lírica, es expresión, es mis sentimientos, lo que siento adentro mío. Te conectas con el instrumento y sigues una melodía para comunicar un sentimiento puro, es una pasión que no oculta nada, es tal y como tú lo sientes. La música es libertad, lo que mueve al mundo.

Cuando escribo me proyecto en personas sufridas, en personas que han pasado realidades crudas, pero sobretodo me interesa mi propia historia, me inspiro en lo que me ha pasado. Hay tantos temas de que hablar que cada cosa que experimento me sirve de inspiración para escribir. Yo solamente pienso en mí y ahí sale la música y los versos.

¿Qué banda me ha influenciado? Me gusta public enemy, randy mc. Creo que son los principales.

Me encanta la poesía entonces, vi que en el hip hop puedo incorporar poesía. Todos los versos, son palabras que salen de mí, de un cuaderno que siempre llevo conmigo y un esfero verde que llevo colgado en el cuello.

Con mi música quiero provocar conciencia, quiero crear mentes pensantes, porque lo que yo hablo a muchos les interesa y yo me he dado cuenta de eso.

Ahora voy al reformatorio “Virgilio Guerrero” cada martes a visitar a mis compañeros, les doy palabras de aliento. Cuando estoy con ellos siento que estoy en casa y es en ese lugar donde surgen más mis palabras, donde puedo sentarme y escribir por horas. Esto escribí la última vez:

Día tras día en la monotonía,

Encerrado escuchando la misma melodía,

Cambien no lo hagan esto, no lo hagan aquello…

Rebeldes de esperanza,

Que solo ven un destello,

Obsérvalos que llegan, tienen en la mano un sello,

Visitantes que quieren mostrarles un mundo bello,

Y librar del mal su cuello…

Chico pagando una condena,

La gente afuera está con pena,

Tratando de quitar el veneno de sus venas,

Que obtuvieron en una vida obscena,

Vienen del barrio en donde las papas queman.

DESDE EL HARDCORE… José Martín Muñoz

Lo que es el hardcore, que es lo que yo soy, nace en EEUU más o menos en la misma época, finales de los 80 junto con el hip hop, como un signo de protesta. Nace en los barrios bajos, las letras hablan más o menos de lo mismo, lealtad y cosas por el estilo, con algunas excepciones.

El new york hardcore tiene algunos parecidos con el hip hop como es el vestuario, usar ropa un poco ancha, bandanas en la cabeza y tatuajes.

El hip hop se ha expandido rápido en nuestra cultura, se parece al hardcore ya que se hacen conciertos underground, pagados por nosotros mismos. Este movimiento ha crecido porque muchos jóvenes se ven identificados con su ideología, tiene un ritmo que agrada a muchos.

Dentro del hip hop no solo está la música, existe también el break dance, los grafitis, etc. es una cultura muy amplia.

Como músico me parece excelente, me gusta mucho el hip hop, ya que no solo las pistas son buenas, sino el hecho de rimar palabras, y no solo rimar sino que tenga sentido lo que estas cantando. Es una cultura muy buena, con ciertas excepciones, pero la gran mayoría de bandas de hip hop suenan, y tienen buen contenido en sus letras, un poco explicito, pero un mensaje claro y directo.

DESDE LA PSICOLOGÍA… Nancy Legarda

Considero que es un género que no se identifica directamente con nuestra cultura o raíces latinas, pero que ha encontrado un mercado amplio a través de sus videoclip. Personalmente creo que el hip hop es el antecesor al reggaetón en América latina ya que la base de sus videoclips es la misma. Y el objetivo o impacto que causa a nivel social es el mismo: Provocar al hombre a través de movimientos sensuales de una mujer.

DESDE LO CLÁSICO… Pedro Pablo Pérez

En realidad el hip hop en nuestra cultura la mayoría todavía se lo ve como un genero que solo escuchan los de las pandillas o de grupos totalmente distintos a los demás jóvenes.

En cierto punto ya se está empezando a tomar forma no solo como el género que usan por así decirlo los vándalos sino también todo tipo de chicos.

Se está comenzando a dar su espacio con un nuevo estilo de música, como un género nuevo a pesar de haber existido hace mucho tiempo.

Lo Clásico es un género q ha creado un estereotipo que solo escucha la gente "sofisticada", pero mas allá de eso yo creo q la música clásica se lo debe tomar con la base de todo lo que ahora es la música.

Desde que empezó el Hip hop se ha ido derivando lo clásico en otra forma de ver esta género respetado por su colorida melodía, pero lamentablemente se ha ido perdiendo el aprecio por este tipo de música, dándole más valor a estos géneros alternativos como es el Hip Hop.