Es un espacio en donde encontrarás información sobre el Periodismo y sus Géneros en el Ecuador.
domingo, 13 de junio de 2010
Liga logra victoria en casa
Deportivo Quito
Básquet: La ESPE logra victoria ante la UTE
Jugos del mercado
martes, 18 de mayo de 2010
Una vida con patines
domingo, 16 de mayo de 2010
“Dos veces intentó quitarse la vida, un arma afilada fue su cómplice”
Carmen Chávez, se encuentra sentada en una cama de Solca (Sociedad de Lucha Contra el Cáncer del Ecuador), con su bata blanca, sus pies descalzos y sus ojos que se queman en un rojo intenso por el dolor. Comparte el cuarto con dos chicas más, Adriana y Paola, ambas están internadas desde hace ya cuatro meses.
Un televisor Sony de color negro es el objeto que atrapa las miradas de las tres chicas. Carmen fue diagnosticada con un tumor sólido hematológico, también llamado Linfoma, hace un año. Los doctores, altos y barbudos, salvaron su vida en una operación que duro más de ocho horas, en donde le colocaron un imán que está conectado a su corazón.
El lugar favorito de Carmen es el cuarto de juegos, le chispean los ojos de la felicidad cuando mira las caricaturas de personajes de Disney alojados en la pared. Tres mesas redondas, un coche de color azul con una rueda rota, un reloj rosado sin manija, y un letrero que dice: “Por favor: dejar el material en su lugar. Gracias”, hacen de este cuarto un lugar acogedor para ella.
Después de una hora intensa de juego y lectura, sus manos y pies están cansados y está lista para volver a su cuarto. La angustia y el miedo la comienzan a invadir, al ver que las enfermeras miran asombradas los resultados de sus últimos exámenes. Levanta sus sabanas, se acuesta en la cama y cierra sus ojos para tranquilizar sus nervios.
Recuerda el día en que se enteró que tenía un tumor, sus emociones estallaron y deseo con todo su corazón la muerte. “Es una mierda esta vida, solo hay dolor y malas noticias”. Su mente comenzó a construir un muro que la alejaba de las personas. Carmen se convirtió en una sombra de depresión. Dos veces intentó quitarse la vida, un arma afilada fue su cómplice.
Adriana tiene diecisiete años, lleva un pañuelo violeta con perlitas en la cabeza. Una chica de sonrisa carismática, sin miedo a lo que le depara. Carmen mira cuando Adriana abre una gran caja roja y saca sus medicamentos, son muchos y para diferentes funciones.
Ambas han aprendido a comprenderse, siempre hay una que le da ánimos a la otra. No se dejan caer, el tratamiento es largo y duro, se necesita de mucho valor y coraje para estar en medio de esas tristes cuatro paredes.
Jaqueline Días, una enfermera alta y delgada, entra al cuarto. Coloca sobre la mano pequeña e hinchada de Carmen dos pastillas. “Tómatelas” le dice mientras que le entrega un vaso de agua. Carmen extiende su mano, mete las pastillas en su boca y con un gran sorbo las traga. Levanta la quijada y mira hacia arriba. “Dios ayúdame”.
Amador Román, La vida en un pie
Amador se encuentra en el Hospital dermatológico Gonzalo González desde hace 13 años, una úlcera en su pie fue la gota que derramó el vaso. Don Amador, como le dice su compañero de cuarto Augusto Jiménez, nació en chaguarpamba, provincia de Loja. En su ciudad le dijeron que debido a su úlcera tenían que cortarle el pie, pero su sobrino Ignacio lo llevó hasta el Leprocomio y desde ahí, la comunidad de Hansen se ha convertido en su hogar.
En una pared de la primera brigada, un corazón grande que dice: “La caridad de Jesús crucificado nos premia”, llama la atención de Amador, quien se queda observándolo como si lo mirara por primera vez.
Una señora vestida de túnicas blancas, sale de una puerta de madera que cuelga un letrero, que dice: “enfermería”, alza su mano y lo saluda. “Hace rato que no lo veo por aquí, Don Amador”.
Con pasos pequeños y varias pausas al caminar, Amador pasa a lado del Salón de Juegos, el cual se encuentra cerrado con candado. Se aproxima hasta la puerta vieja y descuidada de tablón y con esfuerzo logra apreciar que el salón está vacío, las mesas están desordenadas y la televisión está escondida en una esquina que apenas recibe la luz del sol.
Desde lejos logra observar que su compañero Augusto transporta por los pasillos alfalfa, se ríe y recuerda cuando juntos cultivaron las hojas dentadas y de flores amarillas. Apresura su paso para encontrarse con su amigo, la felicidad que tiene de ver la planta es mayor al dolor que siente cada vez que asienta el pie izquierdo al piso de madera.
Se sientan juntos en un sillón gris, los ojos de Amador no se apartan ni por un instante de la alfalfa. Augusto se levanta y sigue por el pasillo que lo lleva al comedor. Amador se acomoda rápidamente y arrima su cabeza, saca del asiento unas imágenes y las abraza, como queriendo detener el tiempo.
Sus ojos se llenan de lágrimas al mirar las fotos de su familia, lágrimas que a su vez caen por sus mejillas. Ximena, una morena de ojos claros, con una sonrisa grande, es la mujer que roba los suspiros de Amador. “Aunque la fotografía es vieja, no llega a opacar la dulzura y ternura de su cara, de mi hermosa Ximena” los ojos le brillan cuando habla de ella y sus manos esclavas de la lepra tiemblan.
Amador guarda las fotografías en un libro de pasta amarilla, “Es hora de mis pastillas”, se levanta, ingresa a su cuarto y con gran ímpetu avienta la puerta para que ésta quede cerrada completamente.
ENTREVISTA:
Augusto Jiménez, amigo y compañero de cuarto de Amador Román. Se encuentra en el Hospital Dermatológico Gonzalo González, desde el año 1979. Sufre de nódulos en la piel también llamados lepromas.
¿Qué lo trajo hasta este hospital?
Rubén, mi hermano comenzó con manchas hiperestésicas en su cuerpo, entonces él y su familia vinieron hace 30 años a vivir en las “casitas”, les dicen así porque son muy pequeñas (risas). Y cuando empezó mi problema, me aparecieron grandes nódulos en la piel, mi hermano me dijo que venga para este Hospital, así que deje mi tierra en Manabí y vine acá a que me curen.
¿Cómo es un día en la comunidad Hansen?
No hay nada que hacer, muchos de los que están aquí trabajan para no aburrirse, pero en mi condición no puedo trabajar. Un día aquí es largo, pasa lento el tiempo, lo único que puedo hacer es leer, pero ya me canso de leer lo mismo. Hay veces que voy a la “casita” donde vive Rubén y su familia, pero no me siento a gusto.
¿Algo bueno de este lugar?
La atención que nos dan los doctores y los compañeros, la oportunidad de sembrar nuestros propios alimentos y conocer a otras personas con el mismo problema, ellos te entienden. Por lo menos puedo verle a mi hermano, y estar en contacto con él y mis sobrinos.
¿Algo malo?
Estar lejos de mi familia, sobre todo de mis hijos. La comida de aquí es poca (risas). La soledad, sentirme cada vez más viejo. La atención de las enfermeras no es buena, no nos limpian el cuarto todos los días como dicen, a veces pasa una semana para que limpien y nos den vendas nuevas.
viernes, 14 de mayo de 2010
EL HIP HOP ES PARA MÍ
Mi historia es muy larga, desde los siete años conocí la calle y así me aventuré. Mi madre quiso controlarme pero ya era demasiado tarde porque mi carácter se había formado como un chico rebelde. Soy José Luis, tengo 21 años, y vivo con dos hermanos.
Intenté estudiar, estuve en escuela nocturna por cinco años y en sexto grado me ayudo el INFA para entrar en una escuela por la mañana, al comienzo no quería estudiar. Yo iba a la calle, estaba en mi casa, tenía problemas con mi actitud, era buen estudiante pero tenía mala conducta.
En primer curso comencé con problemas de alcohol, en tercer curso empecé a consumir drogas. Luego me metí en pandillas, pase seis años en la calle con problemas de drogadicción, perdido totalmente. Al principio pensé que tenía salida que no era tan grave mi situación, pero pasaban los días y me encontraba más sumergido en ese mundo.
Un día me permití ver al mundo desde otra perspectiva, y eso me ayudó. Gracias a una persona en especial estoy con vida y si no fuera por él yo ya estaría muerto.
Mi relación con mis padres fue pésima porque siempre estuvimos peleando, nunca estuvimos de acuerdo en nada, y ellos me ocultaban muchas cosas sobre mi vida. Hace poco, mi madre me confesó que mi “padre” no es mi verdadero padre, eso fue un golpe duro para mí.
Mi madre fue prostituta por dos años, siempre se portó distante conmigo, como si yo no le importara.
¿Amigos? Realmente yo no considero a nadie mi amigo, yo soy amistoso y sí me gusta tener gente a mí alrededor, pero yo me limito a respetarlos. Solo tengo a una persona especial, y solo a él le he ofrecido mi amistad.
Lo que más me gusta hacer es escribir versos, rapear, hacer break dance. La música es la lírica, es expresión, es mis sentimientos, lo que siento adentro mío. Te conectas con el instrumento y sigues una melodía para comunicar un sentimiento puro, es una pasión que no oculta nada, es tal y como tú lo sientes. La música es libertad, lo que mueve al mundo.
Cuando escribo me proyecto en personas sufridas, en personas que han pasado realidades crudas, pero sobretodo me interesa mi propia historia, me inspiro en lo que me ha pasado. Hay tantos temas de que hablar que cada cosa que experimento me sirve de inspiración para escribir. Yo solamente pienso en mí y ahí sale la música y los versos.
¿Qué banda me ha influenciado? Me gusta public enemy, randy mc. Creo que son los principales.
Me encanta la poesía entonces, vi que en el hip hop puedo incorporar poesía. Todos los versos, son palabras que salen de mí, de un cuaderno que siempre llevo conmigo y un esfero verde que llevo colgado en el cuello.
Con mi música quiero provocar conciencia, quiero crear mentes pensantes, porque lo que yo hablo a muchos les interesa y yo me he dado cuenta de eso.
Ahora voy al reformatorio “Virgilio Guerrero” cada martes a visitar a mis compañeros, les doy palabras de aliento. Cuando estoy con ellos siento que estoy en casa y es en ese lugar donde surgen más mis palabras, donde puedo sentarme y escribir por horas. Esto escribí la última vez:
Día tras día en la monotonía,
Encerrado escuchando la misma melodía,
Cambien no lo hagan esto, no lo hagan aquello…
Rebeldes de esperanza,
Que solo ven un destello,
Obsérvalos que llegan, tienen en la mano un sello,
Visitantes que quieren mostrarles un mundo bello,
Y librar del mal su cuello…
Chico pagando una condena,
La gente afuera está con pena,
Tratando de quitar el veneno de sus venas,
Que obtuvieron en una vida obscena,
Vienen del barrio en donde las papas queman.
DESDE EL HARDCORE… José Martín Muñoz
Lo que es el hardcore, que es lo que yo soy, nace en EEUU más o menos en la misma época, finales de los 80 junto con el hip hop, como un signo de protesta. Nace en los barrios bajos, las letras hablan más o menos de lo mismo, lealtad y cosas por el estilo, con algunas excepciones.
El new york hardcore tiene algunos parecidos con el hip hop como es el vestuario, usar ropa un poco ancha, bandanas en la cabeza y tatuajes.
El hip hop se ha expandido rápido en nuestra cultura, se parece al hardcore ya que se hacen conciertos underground, pagados por nosotros mismos. Este movimiento ha crecido porque muchos jóvenes se ven identificados con su ideología, tiene un ritmo que agrada a muchos.
Dentro del hip hop no solo está la música, existe también el break dance, los grafitis, etc. es una cultura muy amplia.
Como músico me parece excelente, me gusta mucho el hip hop, ya que no solo las pistas son buenas, sino el hecho de rimar palabras, y no solo rimar sino que tenga sentido lo que estas cantando. Es una cultura muy buena, con ciertas excepciones, pero la gran mayoría de bandas de hip hop suenan, y tienen buen contenido en sus letras, un poco explicito, pero un mensaje claro y directo.
DESDE LA PSICOLOGÍA… Nancy Legarda
Considero que es un género que no se identifica directamente con nuestra cultura o raíces latinas, pero que ha encontrado un mercado amplio a través de sus videoclip. Personalmente creo que el hip hop es el antecesor al reggaetón en América latina ya que la base de sus videoclips es la misma. Y el objetivo o impacto que causa a nivel social es el mismo: Provocar al hombre a través de movimientos sensuales de una mujer.
DESDE LO CLÁSICO… Pedro Pablo Pérez
En realidad el hip hop en nuestra cultura la mayoría todavía se lo ve como un genero que solo escuchan los de las pandillas o de grupos totalmente distintos a los demás jóvenes.
En cierto punto ya se está empezando a tomar forma no solo como el género que usan por así decirlo los vándalos sino también todo tipo de chicos.
Se está comenzando a dar su espacio con un nuevo estilo de música, como un género nuevo a pesar de haber existido hace mucho tiempo.
Lo Clásico es un género q ha creado un estereotipo que solo escucha la gente "sofisticada", pero mas allá de eso yo creo q la música clásica se lo debe tomar con la base de todo lo que ahora es la música.
Desde que empezó el Hip hop se ha ido derivando lo clásico en otra forma de ver esta género respetado por su colorida melodía, pero lamentablemente se ha ido perdiendo el aprecio por este tipo de música, dándole más valor a estos géneros alternativos como es el Hip Hop.